Blog Abierto

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Los desafíos locales del Gobierno Abierto, a 5 años de la OGP.

Desde hace algunos meses he tenido ganas de escribir, pero creía que no tenía mucho que decir sobre algún tema.

Hasta hoy.

Hace unos días, la Alianza para el Gobierno Abierto, OGP por sus siglas en inglés, celebró 5 años de su creación. Pensé en todos aquellos servidores públicos que creen en el Gobierno Abierto, pero que siguen encontrando obstáculos para hacerlo realidad.

Desde hace 6 años comencé a trabajar en proyectos de gobierno relacionados con transparencia, participación ciudadana y rendición de cuentas, todo con un toque de tecnología; en 2013 me invitaron a ser Directora de Gobierno Abierto en un estado. Hasta donde yo sabía, era la primera oficina estatal dedicada a esto, así que tenía un gran reto por delante.

Esta experiencia me sirvió para comprender que, principalmente en una esfera local, hay obstáculos y desafíos que casi no se cuentan, pero cuentan mucho:

La voluntad como ingrediente principal

En cualquier oficina de gobierno, pero principalmente en los gobiernos locales, las instrucciones deben bajar para que algo se lleve a cabo. Se puede tener una propuesta correctamente diseñada, que involucre a los actores relevantes, incluso tener listo un presupuesto para implementarla (porque también es necesario), pero nada avanza y tiene éxito si no existe la voluntad tanto de autoridades como de involucrados.

La voluntad de los que hoy toman las decisiones es el ingrediente principal para el éxito de cualquier iniciativa de Gobierno Abierto.

El orden de los conceptos sí altera el producto

Gobierno Abierto es cada vez más común en administraciones estatales y municipales. Sin embargo, se debe tener cuidado con los conceptos al momento de decidir quién debería ser el responsable.

Por ejemplo, al redactar un Plan Estatal o Municipal de Desarrollo, o crear una nueva dirección, es importante tomar en cuenta las diferencias conceptuales de la transparencia, gobierno abierto, rendición de cuentas, contraloría, entre otros. Algunos de estos conceptos engloban a otros. Esto puede derivar en direcciones o departamentos de Gobierno Abierto sin autoridad o poder de decisión.

Gobierno Abierto debe impulsarse desde la misma oficina del Ejecutivo, o dotarla del suficiente poder para que verdaderamente sea una estrategia transversal.

El gobierno no puede solo y no sabe pedir ayuda

Gobierno Abierto implica reconocer que los gobiernos a veces no cuentan ni con todos los recursos, ni con todas las capacidades para abordar un problema público. El concepto se sustenta en la apertura de espacios donde gobierno y otros sectores, trabajen juntos en la definición de un problema, y el diseño de soluciones.

Pero seguimos buscando ciudadanos donde ya no están. La sociedad avanza, casi siempre más rápido que su gobierno. Entonces, debemos utilizar nuevos canales -redes sociales por ejemplo- que les permitan seguir participando e interactuando con otros, desde el espacio en donde se encuentran ahora, de una forma cómoda y común a cada segmento.

La colaboración, no solo es con la sociedad civil

Recuerdo un proyecto que propusimos para monitorear el avance de la obra pública estatal. La mitad de la información la tenía la Secretaría A y la otro mitad la Secretaría B. La solución, para mí, era sencilla: el Secretario A debía llamarle al Secretario B, o en estos tiempos, hasta un whats podía ser suficiente. No, demasiado complicado.

En cuestión de colaboración debemos tener estructuras flexibles que se acomoden a las necesidades de las políticas públicas. Adhocracias. Donde un área de turismo colabore con una de desarrollo social, se reconozcan como iguales y compartan información. A veces el gobierno es celoso hasta con los suyos.

El Gobierno Abierto no se lleva con la burocracia

Seguimos pensando que los mejores servidores públicos son aquellos que están sentados en su escritorio 8 horas (o más) cada día, que checan a tiempo, que entregan sus reportes y que hacen los mejores oficios.

Los empleados de gobierno deben trabajar en un entorno flexible, que le permita salir de su oficina a intercambiar puntos de vista con otras personas, ir a eventos donde escuchen nuevas ideas, tener acceso a internet (más allá del correo electrónico) para contar con información que le ayude a tomar mejores decisiones. Es decir, deben crecer con herramientas y en espacios que fomenten su creatividad e incentiven la innovación.

La confianza, dando y dando

Se dice mucho que con un Gobierno Abierto, se recupera la confianza perdida de sus ciudadanos. Pero ¿Qué pasa del otro lado? Los servidores públicos también deben confiar en la sociedad civil, en las universidades y en las empresas; en sus capacidades y en su interés por mejorar su entorno.

El Gobierno Abierto necesita de herramientas aplicables

El mero concepto de Gobierno Abierto no es suficiente para resolver problemas públicos complejos y multifactoriales. Se requieren instrumentos para convertir a las buenas ideas en acciones concretas, focalizadas y medibles.

Los Datos Abiertos, por ejemplo, son una herramientas, que a través de información pública y Tecnologías de la Información y Comunicación, se puede entender y analizar lo que pasa a nuestro alrededor, tomar mejores decisiones y diseñar políticas públicas factibles y de alto impacto.

Cuando se hable de Gobierno Abierto, se debe hablar claro

Escuchamos mucho en el discurso que “Gobierno abierto es un nuevo paradigma, un modelo de gobernanza reformador donde sociedad y gobierno co-crean soluciones a retos cívicos”. ¿Y esto con qué se come?.

El fin último del Gobierno Abierto es traducirse en acciones concretas que solucionen problemas. Punto. Hay que tener un buen discurso, pero hay que ser claros en la implementación.

Mi ex jefa solía decirme: “Eres muy idealista, esto no funciona así”.

Tengo el leve presentimiento de que las personas que creyeron en una Alianza internacional, donde se promovieran los principios de la transparencia, la participación ciudadana, la rendición de cuentas y las nuevas tecnologías, que sirviera como plataforma para transformar la forma en cómo se hace gobierno, eran, de hecho, idealistas.

Espero que este texto ayude a los que, como yo, seguimos creyendo en el Gobierno Abierto como una vía para resetear al gobierno y a los ciudadanos, que mucha falta nos hace. No hay nada, o mucho más, que perder.

Andrea Barenque

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